En su paso por Tucumán, el presidente, Alberto Fernández, realizó anuncios que fueron celebrados por las autoridades locales teniendo en cuenta la relevancia que pueden tener esas partidas prometidas, pero también deslizó ideas, como la de trasladar la Capital Federal al norte del país, que generan contrapuntos entre la dirigencia local. “Todos los días pienso si la Capital no tendría que estar en un lugar distinto y venirse al norte; ¿no será hora de que empecemos a tomar estos desafíos?”, indicó el jefe de Estado en el mensaje pronunciado en Monteros, la capital alterna que tuvo el país, el martes.
El gobernador, Osvaldo Jaldo, realizó en la mañana de ayer un resumen de la visita presidencial y además de destacar que el mandatario realizó “anuncios formalizados”, enfatizó: “el Presidente cumplió con la palabra empeñada en el momento de asumir el cargo. Él quiere un país más federal y lo de ayer es practicar federalismo”. En ese encuentro que Jaldo compartió con funcionarios y legisladores de la provincia, detalló la firma de convenios por una cifra superior a los $ 33.000 millones que se volcarán en obras y servicios de diferentes áreas.
Romper asimetrías
Uno de los primeros legisladores que salió a cruzar al presidente Fernández por sus dichos fue el diputado nacional Roberto Sánchez. Teniendo en cuenta los dichos del presidente, el ex intendente de Concepción dijo que “el problema de Argentina no es en que ciudad está la capital o donde funcionan las oficinas públicas”. “El problema es la forma en la que se toman las decisiones y en la distribución de recursos. El poder de la Argentina sigue privilegiando a las zonas más ricas y en especial a la provincia de Buenos Aires”, declaró.
Jugada de distracción
Por su parte, la diputada nacional Lidia Ascárate aseguró que el Presidente recurrió a una “quimera” al hablar sobre la posibilidad de modificar la capital del país. “Una decisión de ese tipo no significa solo cambiar las direcciones de las oficinas, implicaría una importante inversión en obras, en infraestructura y en tiempos como los actuales el país no está en condiciones de afrontar ese gasto”, expresó la dirigente de la Unión Cívica Radical. Y enfatizó: “eso no es federalismo, Fernández sólo relata federalismo porque el presupuesto para el año que viene es unitario”.
En diálogo con LA GACETA, Ascárate remarcó que con propuesta como las deslizadas en la provincia, el Presidente “intenta sacar del escenario los verdaderos problemas que existes y no se resuelven”. En este sentido, la legisladora exclamó que mientras Alberto Fernández hacía estas declaraciones en la provincia, en el Congreso de la Nación, el ministro Martín Guzmán brindaba “un relato que no se condice con la realidad de la economía”.
En la misma línea se manifestó Domingo Amaya y afirmó que ante un contexto “delicado” como el que atraviesa el país, la dirigencia debe “mantener los pies sobre la tierra”. “Más allá de expresiones de deseos, debemos ser conscientes que Argentina hoy no está en condiciones de pagar los créditos y sus trabajadores tienen salarios deteriorados”, puntualizó el integrante del bloque Encuentro Federal en la Cámara Baja.
El ex intendente de la capital provincial también indicó que más allá de los anuncios, las palabras del Presidente pretenden tener un “efecto de distracción” en un año “donde mucha gente la terminará pasando mal por la falta de trabajo, de oportunidades y la inseguridad”.
Coparticipación
“Pura retórica”. De esta manera calificó la diputada Paula Omodeo a los dichos de Fernández en Tucumán y sostuvo que si la máxima autoridad del Poder Ejecutivo Nacional tiene el objetivo de alcanzar el federalismo, en sus manos posee la capacidad de tomar una serie de medidas que hasta el momento no fueron ni siquiera mencionadas. “Él (por el Presidente) tiene la facultad de implementar una nueva ley de coparticipación que sea más eficiente; generar inversiones en infraestructura para acercar la producción al puerto. Esas son las verdaderas decisiones que permitirán crecer a las provincias porque son medidas que sobrepasan las expresiones de buena voluntad”, aseveró.
La referente del partido CREO subrayó que las palabras del mandatario nacional no fueron más que manifestaciones públicas y recalcó “los hechos son los que demuestran las verdaderas intenciones”. “El Gobierno podría proponer un pacto fiscal para que las provincias bajen las alícuotas de ingresos brutos y no más endeudamiento o el mantenimiento de un gasto ineficiente, como figura en la ley de presupuesto”, concluyó.